La Pianista y su amor enfermo

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Lo único que tienen en común La Pianista y El Pianista es que hay un piano durante la historia. Quizá me he pasado un poco… Porque si lo pensamos las dos tienen grandes directores detrás: Michael Haneke y Roman Polanski, nada más y nada menos. Las dos son dramáticas a más no poder y, aunque La Pianista se considera cine de culto, la peli protagonizada por Adrien Brody siempre ha sido más comercial. Que no por ello peor película.

La Pianista

La Pianista- Isabelle Huppert en escena

Hoy os vengo a hablar de La Pianista (Michael Haneke, 2001). La he visto por primera vez hace unos días y os puedo asegurar que ciertas escenas estarán en mi mente durante años (por más empeño que ponga en sacarlas). Considero que La Pianista no es apta para sensibles ni para personas en las que prime el sentido común y no gusten de explorar, aunque sea en ficción, los lados oscuros del alma.

La primera escena en la que una madre y una hija se enfrentan, llegando a las manos, ya puede provocar muchas reacciones. Algo tan común como lo que cada viernes emite el programa Hermano Mayor, en la película se cuenta de una manera que te hace sentir incómoda por lo menos. Michael Haneke es un genio brutal. Y lo brutal le viene de contar las historias de esa manera tan violenta y descarnada. Él nos muestra todo lo que jamás quisiéramos ver. Es curioso cómo Tarantino puede decapitar o acuchillar a ritmo de su pegadiza música y, mientras tanto, Haneke con un solo guantazo hace retumbar todo el silencio que hay en el fondo de la escena.

La Pianista- Escena en baño

La Pianista- Escena en el baño

Para quien no haya visto La Pianista, y sienta curiosidad por su argumento, os diré que se centra en una mujer de mediana edad, profesora de piano en un conservatorio, cuyas tendencias sexuales van desde auto-lesión hasta visitar cabinas de sexshops. Todo ello como vía de escape a la implacable influencia de su autoritaria madre. Un día conocerá a un alumno de piano que se propone seducirla.

A partir de ahí se teje una telaraña de privaciones, sumisión, lucha de poderes, acoso, violencia, ambición, sadomasoquismo… Es una película desagradable, que te hará desviar la mirada en un par de ocasiones, pero sin duda una obra maestra que profundiza en los comportamientos humanos.

Isabelle Huppert se atreve a interpretar este papel y lo da todo. Consigue que la mires con asco e incluso con compasión. Una de sus mayores aportaciones a la historia del cine es la imprevisible escena final de La Pianista. La que más rechazo y fascinación me ha producido a la vez. ¿Será cierto que los detalles escabrosos nos llaman poderosamente la atención?

6 comments

  1. Joaquin Vottero 27 Noviembre, 2013 at 02:30 Responder

    Esta película ha estado en mi agenda pero siempre la termine posponiendo (tal vez por sus criticas dispares). Personalmente solo pude ver un solo film de Haneke (Funny Games, la versión original, de 1997), y realmente me había encantado su estilo…
    Seguro la veré próximamente ya que según tu argumento me resulta por lo menos, interesante.
    Saludos!…

    • miradasdemujer 27 Noviembre, 2013 at 14:28 Responder

      Yo también la tuve pendiente durante mucho tiempo, al igual que ahora la de “Amor”, pero vi hace poco un documental sobre Michael Haneke y cómo trata la violencia en sus películas. Total, que ahora me he propuesto ir viendo poco a poco su filmografía. Si te gustó Funny Games, creo que esta te va a interesar. En cualquier caso, coméntame cuando la veas, a ver si compartimos la misma opinión.

  2. Rachel 28 Noviembre, 2013 at 16:04 Responder

    La pianista muestra la grandeza del bisturí de Haneke, capaz de producir una arcada psicológica al espectador. Muchos quedamos traumatizados al ver esta película, pero admiramos el desafío sin límites del director y el reto intelectual que nos hace sentir especiales después de ver una obra libre, dura y perturbadora hasta lo enfermizo.

    Enhorabuena por el blog,

    buenas tardes y buena suerte

    • miradasdemujer 29 Noviembre, 2013 at 20:28 Responder

      Haneke siempre traumatiza. Por eso hay que tomarlo en pequeñas dosis, para no vernos desbordadas por tanta intensidad.

      Gracias por el comentario y enhorabuena también por tu blog. La vida de Adèle es uno de los grandes descubrimientos de este año.

      Buenas noches y buena suerte.

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