Callback de Carles Torras: a la sombra de Nueva York

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Callback de Carles Torras

Callback es una de las películas más independientes y menos conformistas del Festival de Málaga 2016. Es todo un reto intentar ponerse en la piel de Larry, el desconcertante protagonista. Un hombre que vive obsesionado con cumplir su propio sueño americano: convertirse en actor profesional de anuncios publicitarios. Todo se complica cuando la rutina de este ser solitario se interrumpe al aparecer una chica en su vida.

El director catalán Carles Torras nos presenta con Callback su cuarta película. De producción española y con un presupuesto modesto, la historia se rodó en inglés entre Barcelona y Nueva York. Su título hace referencia a una expresión muy popular en las agencias de casting; utilizada cuando te vuelven a llamar para una segunda audición en la que se decide quién se llevará el papel.

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Es probable que no simpatices con el rarito del protagonista: homófobo, racista, cristiano evangélico… Algo falla en Larry y, en mayor o menor medida, todos los que le rodean se dan cuenta de ello. Pretende ser quien no es. Oculta sus orígenes hispanos y juega a ser más patriota que cualquier americano. Además tiene un defecto que resulta muy molesto, es de esas personas que no saben cómo terminar una conversación ni cuándo llega el momento de irse.

Tras la superficie de Callback laten otros temas que no deberían pasar desapercibidos: el lado oscuro del sueño americano, la necesidad de adaptarse a una sociedad ajena, los peligros del couchsurfing, el poder embaucador de los predicadores americanos, la comunidad religiosa en la que Larry intenta encajar… Y de ahí surge la recurrente pregunta, ¿cómo se puede ser tan creyente, tan recto, y a la vez cometer tales atrocidades?

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Nueva York cobra protagonismo como la ciudad que atrapa con falsas promesas. El trabajo de Larry como mozo de mudanzas choca con su aspiración de ser actor. Al igual que la elegancia de Manhattan, donde viven sus clientes, contrasta con su apartamento de Brooklyn en el que incluso pasa un tren por al lado de su ventana. Estas miserias se multiplican en la mente de alguien que, como el protagonista, se avergüenza de sí mismo.

La puesta en escena y la atmósfera envolvente de Callback destacan tanto como la calidad de su sonido. En su banda sonora hay una canción, que me encanta, y que se repite en tres ocasiones: la inspiradora “Il mondo” de Jimmy Fontana. Llega a Larry por casualidad y le despierta su lado más soñador. Porque en ninguna circunstancia hay que dejar de soñar, sobre todo si estás esperando un callback.

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