Inauguración del 29 Fancine: ración de croquetas con doble de risas

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La inauguración de la 29 edición del Fancine contó con la mejor maestra de ceremonias: Yolanda Ramos, toda una monstra de la improvisación, que nos hizo reír a carcajadas y lució las excentricidades de su personaje, con acento incluido, durante la totalidad de la gala.

La presentadora llegó por calle Alcazabilla, montada en un foodtruck junto a su pinche Tecla Lumbreras, la vicerrectora de Cultura y Deporte de la UMA. Ambas dieron la bienvenida al público allí congregado, ¡con croquetas! 

Yolanda Ramos y Tecla Lumbreras, inauguración del 29 Fancine

En el interior del cine Albéniz, unos payasos bailarines nos recibieron en la sala 1. La ceremonia también contó con el rapero Elphomega, que interpretó en directo la canción del 29 Fancine. 

Por su parte,  Yolanda Ramos derrochó el humor que nos hizo descubrirla en Homo Zapping y adorarla en Paquita Salas. Implicó al público en sus chistes y se encargó del brindis oficial de la inauguración del 29 Fancine, que los espectadores hicimos con unas cervezas personalizadas del festival (y más croquetas) que repartieron los alumnos del taller #UMAescena. 

De esta guisa, bien comidos, bebidos y reídos comenzamos el festival con la proyección de la primera película: Vivarium, que además participa en la Sección Oficial. 

  • Vivarium (Lorcan Finnegan, 2019)

Vivarium, la película que inauguró el 29 Fancine
El director Lorcan Finnegan realiza una interesante propuesta desde la ciencia-ficción distópica. Los actores Imogen Poots y Jesse Eisenberg dan vida a una joven pareja que busca un nuevo hogar. La visita a una inmobiliaria, donde los atiende un empleado peculiar, los lleva hasta una urbanización ideal para quienes buscan una casa «para toda la vida». Lo que no saben es que ya no podrán salir de ese laberinto en el que hasta las nubes son hechas a medida.

El personaje central es el niño que le imponen en sus nuevas vidas. Sin duda, una de las criaturas más insoportables de la historia del cine y que provoca momentos hilarantes. Por este tipo de escenas, Vivarium produce más risas que inquietud y ahí es donde radica su entretenimiento. La historia se desinfla hacia la mitad del metraje, debido a las repeticiones de los intentos de escapada, pero consigue mantener el tipo en todo momento.

Como si de un episodio de Black Mirror se tratara, asistimos a la observación de una especie, la humana, en la que sobrevive el más apto. El más fuerte siempre tiene la posibilidad de acabar con el más débil. Pero si lo dejas crecer, puede que ya sea demasiado tarde.

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